Los 8 falsos mitos más famosos de nuestra alimentación

Los falsos mitos alimenticios hacen que muchas personas decidan no consumir ciertos alimentos, racionarlos o consumirlos solos en determinadas ocasiones. Estos falsos mitos han tomado fuerza con los años y, a pesar del trabajo de nutricionistas, médicos y expertos, aún siguen estando presentes en nuestro modelo de alimentación. Pero ¿cuáles son estos mitos?

LA FRUTA
Uno de los más populares es el de no tomar la fruta como postre o complemento de alguna comida. Las calorías y vitaminas aportadas por la fruta siempre son las mismas independientemente de si se toman solas o acompañadas de otros alimentos. Asimismo, también es importante conocer la ventaja con la que contamos al tomarlas entre las comidas, ya que ayudan a no consumir otro tipo de alimentos con mayor contenido calórico como serían los dulces.

EL AGUA
Otro falso mito está relacionado directamente sobre si el consumo de agua es mejor fuera de las comidas o durante ellas. «Es aconsejable beber de 1,5 a 2L de agua a lo largo del día, pudiendo tomarla durante las comidas o fuera de ellas de manera indiferente. La sed que aparece durante las comidas debe ser saciada tanto para nuestra correcta hidratación como para ayudarnos a percibir mejor los sabores de los alimentos que ingerimos». Hay que tener en cuenta que el agua no contiene ninguna caloría, solo se considera saciante, algo que beneficiaría para la reducción de cantidades en las raciones diarias.

EL HUEVO
Los falsos mitos siempre han rodeado al huevo. En esta ocasión, nos referimos al que clasifica al huevo como malo o perjudicial para el colesterol. «No debemos clasificar los alimentos como buenos o malos, sino conocer las características de cada uno», alertan desde Sanidad. Es cierto que la yema es rica en colesterol, pero no hay que olvidar que el huevo posee también proteínas, vitaminas y minerales, siendo su consumo adecuado en todas las edades. Por eso es muy importante llevar una dieta variada y aumentar la actividad física.

LOS SUPLEMENTOS
Los suplementos dietéticos y vitamínicos cuentan con una amplía trayectoria, pero el falso mito más común es que su consumo ayuda a mejorar la salud. No es necesario, salvo en casos muy concretos (embarazo o determinadas patologías y siempre con prescripción por un facultativo), tomar ningún tipo de suplemento si se toma una alimentación sana, variada y equilibrada. Es importante conocer que el consumo de estos suplementos nunca puede sustituir una dieta equilibrada y variada.

LA ALIMENTACIÓN Y EL DEPORTE
Igual de importante es el falso mito de comer y beber lo que se quiera si se ha realizado actividad física o ejercicio. A pesar de que la actividad física es imprescindible para la salud, una alimentación no saludable puede perjudicarnos, siendo algo difícil de compensar con la práctica de deporte. Por ejemplo, las ventajas que obtienes entre comer una pieza de fruta o comer bollería industrial no es solo la gran diferencia calórica entre uno y otro, sino que, además, la fruta nos aporta vitaminas, fibra…frente al alto contenido en grasas no saludables y azúcares refinados.

LAS GRASAS VEGETALES Y ANIMALES
Sin embargo, el falso mito que más veces llega hasta nuestros oídos es el de que los alimentos que llevan grasas vegetales son siempre más saludables que los que contienen grasas animales. «De manera general podemos decir que las grasas vegetales tienen una mayor proporción de ácidos grasos insaturados, beneficios para nuestra salud cardiovascular y las grasas animales tienen mayor proporción de ácidos grasos saturados que hay que consumir en menor proporción. Sin embargo, hay excepciones puesto que existen grasas saturadas como las del coco, palma y palmiste» explican desde el gobierno. Además, hay que añadir que las grasas animales suelen ir acompañadas de vitaminas liposolubles que son muy importantes para el correcto funcionamiento del organismo.

EL PAN
El pan es también uno de los alimentos que más se ha puesto en duda para su consumo. Uno de los falsos mitos que lo rodean es que es un alimento no saludable. «El pan se encuentra en la base de nuestra alimentación  y se aconseja como acompañamiento en desayunos, comidas, meriendas y cenas», declaran desde Sanidad. Para controlar que no se consuma en exceso simplemente recomiendan vigilar el tamaño de las raciones y con qué alimentos lo acompañamos.

LOS CONGELADOS
Por último, otro de los falsos mitos más extendidos y aceptados por el consumidor es el de que los alimentos congelados son menos nutritivos que los frescos. El proceso de congelación no altera las cualidades de los alimentos, por lo que un pescado o carne congelada tienen las mismas propiedades que si los comemos frescos. Respecto a las verduras congeladas, la proporción de vitaminas que éstas tienen después del cocinado es similar a las que puedan tener las verduras frescas tras ser cocinadas.

Fuente: El Correo Web